Un año más, una nueva peregrinación, una nueva experiencia.Después de tanta ansiedad, preparar las vacaciones para permitirme poder caminar los 60km hasta la casa de la virgencita, llegó el día. Con la mochila lista desde el día anterior me fui hasta la parroquia para la acreditación y así después poder ir hasta Liniers a empezar la caminata junto a un grupo hermoso. Y aunque en general me invadían los miedos y dudas del ¿llegaré? ¿Aguantaré todo el tramo? Arranque con muchísimo entusiasmo, ganas y sobre todo el corazón lleno de fe.
Primer objetivo: llegar a Merlo. El primer tramo, el más largo. Fue cansador, el sol ya había salido y empezaba a molestar. La cantidad de gente era enorme, hacía muchos años que no veía tanta multitud. Carritos con música, grupos de jóvenes, de no tan jóvenes, cada uno con su historia, promesas, agradecimientos, pero todos con un mismo objetivo: el encuentro con nuestra Madre. La parada parece tan lejana hasta que cruzas las vías y a unas cuadras escuchas el llamado de la parroquia. La alegría es total. Te esperan con agua, jugo ( nada más rico que el juguito de la peregrinación) sanguches, fruta, caramelos, y sobre todo mucho servicio. Te atienden como reyes. Un ratito descansando, a reponer energías y seguir. Segundo objetivo: La Reja. Para mi este es uno de los tramos más fáciles, pero este año estuvo la dificultad del sol y calor que era muchísimo. Como siempre en todo el recorrido hay gente dando agua, ayuda, galletas, naranja. Vecinos que salían con la manguera a refrescar a los peregrinos. Nunca me voy a dejar de asombrar y emocionar por todo el servicio que brinda la gente hacia los que decidimos caminar hasta Luján. Después de casi 3hs llegue al segundo descansito. Tercer objetivo: Rodríguez. Para mi este es el peor tramo de todos, el cansancio empieza a pesar, el calor era ya insoportable, pero la voluntad era mayor. Solo pensaba en una cosa: los panchitos! Y eso fue lo primero que hice, sentarme y pedirme el mejor pancho qué existe. Esta vez aparecieron las enemigas de todo caminante: ampollas. Por suerte estaban las manos mágicas de Esteban para curarlas y vendarlas. Con los pies listos, panza llena y muchas ilusiones por haber llegado ya hasta ahí, partí hacia el último tramo. Objetivo final: Luján Por suerte el sol ya no estaba, se hizo de noche, y si bien el cansancio se hacía notar bastante, miraba atrás todo lo que ya había recorrido acordándome de mis miedos antes de salir y me sentía feliz de pensar que ya estaba, solo faltaba el último esfuerzo.
| | Si bien no fue un año en el que la oración haya estado tan presente en mi recorrido, fue un camino de mucha escucha, charla y motivación entre todos los que me acompañaron esta peregrinación. Llega el primer puente, siempre me parece un momento hermoso. La energía, aliento y alegría que se siente al pasar por ahí es hermosa. Unos cuantos pasos más tarde ya empezaba a ver a lo lejos el segundo puente, que parece que cada vez está más lejos y nunca llega, hasta que sucede y sabes que solo quedan los últimos kilómetros. Unas cuadras más adelante se empieza a ver, la Basílica!! Esa que parecía tan lejana hace unas cuantas horas estaba a sólo unos pasos de distancia. Ya esta, llegue. Última cuadra, te reciben con música, animo, amor, la virgencita me espera! La emoción es absoluta, las lágrimas aparecen, la felicidad me invade. La entrada a la Basílica es agotadora, lenta. Pero una vez adentro la ves a ella, recibiendo a todos en su casa. Es un sentimiento que no se puede explicar con palabras lo que se vive en ese momento.
Salí de la basílica, rumbo a la última parada para esperar al micro, donde te esperan con abrazos que te llenan el alma. Y así paso otra peregrinación más pero siempre una experiencia diferente. Si bien fue uno de los años que más me canso por el sol que estuvo terrible, fue también uno de los años que los tramos se hicieron más llevaderos, y todo fue gracias al grupo humano hermoso de amigos con el que estuve acompañada en cada paso, ellos fueron uno de los principales motivos por el cual logre llegar al gran objetivo de ese día. Y siempre agradecer al grupo de apoyo que es maravilloso, hasta el último segundo están al total servicio de los peregrinos, desde servir un vaso de agua hasta ayudarte a bajar las últimas escaleras hacia la parada de Lujan, donde obvio me esperaba otro panchito. Feliz de llegar, feliz por la experiencia, de ese reencuentro con la virgencita. y por supuesto ya esperando Lujan 2026.
Johanna Rojas |
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