5° Edición - FEBRERO 2026

 

5° Edición - FEBRERO 2026

COMENZAR EL AÑO CAMINANDO JUNTOS

Iniciamos este nuevo año como comunidades, volviendo poco a poco a los encuentros, a las actividades y a la vida parroquial que nos reúne y nos sostiene. Febrero nos encuentra retomando el ritmo, pero también con la oportunidad de empezar de nuevo, con una mirada renovada y el corazón dispuesto.

La Iglesia nos propone vivir este tiempo dentro del Año Jubilar Franciscano, convocado por el Papa León XIV, en el marco de los 800 años del tránsito de San Francisco de Asís. No se trata solo de recordar una figura del pasado, sino de dejarnos interpelar hoy por su modo de vivir el Evangelio: sencillo, fraterno, profundamente confiado en Dios.

San Francisco nos recuerda que la fe se vive caminando, paso a paso, en lo cotidiano. Él mismo decía:
“Comencemos, hermanos, a servir al Señor Dios, porque hasta ahora poco o nada hemos hecho.”
Una frase que no invita a la culpa, sino a la disponibilidad: siempre se puede volver a empezar.


Este nuevo año se abre para nosotros como un tiempo para revisar el rumbo, para animarnos a vivir con más sencillez, a cuidar los vínculos, a fortalecer la comunidad y a servir con alegría ahí donde el Señor nos llama. Ser comunidad es justamente eso: caminar juntos, sostenernos, alentarnos y recordar que no estamos solos.

Que este año nos encuentre con el corazón abierto, dispuestos a dejarnos transformar, y atentos a descubrir a Dios en lo simple, en lo compartido y en cada hermano que se cruza en nuestro camino.


¿Dónde me está llamando hoy el Señor a vivir con más sencillez?
¿A quién puedo acercarme este año con un gesto de paz, de escucha o de servicio?

Que San Francisco nos enseñe a caminar livianos y confiados.

ECOS DE LA ESCUELA DE VIDA

Como cada año, el Movimiento Juvenil Santo Cristo volvió a vivir su campamento de verano, una experiencia que llamamos Escuela de Vida, porque no se trata solo de salir de la rutina, sino de aprender a vivir con otros, a compartir, a servir y a encontrarse con Dios en lo cotidiano.

Del 2 al 11 de Enero, en la Villa San Francisco de Mar del Plata, los chicos de nuestro amado Movimiento Juvenil Santo Cristo convivieron durante varios días, compartiendo juegos, encuentros formativos, tiempos de oración y experiencias que dejan huella. Para muchos fue la primera vez conociendo la playa y el mar; para otros, un nuevo paso dentro de un camino que se sigue construyendo año a año.


Toda la vida del campamento estuvo atravesada por un mismo lema:
“Señor, haz de mí un instrumento de tu paz.”
Desde ahí se pensaron las actividades, los encuentros, los gestos cotidianos y también el modo de vincularse. La Escuela de Vida se fue dando en lo simple: aprender a esperar, a escuchar, a ayudar, a pedir perdón, a cuidar al otro.

Esta hermosa Escuela de VIDA es posible gracias al trabajo silencioso y comprometido de muchos.


Cada área cumplió un rol fundamental: los jefes de campamento —Luqui, Luka e Ivi— coordinando y sosteniendo el caminar de todos; los equipos de juegos, generando espacios de alegría y encuentro; el área de botiquín, atenta al cuidado; compras, cocinaliturgiamantenimiento y cada servicio, aportando desde su lugar para que la experiencia pudiera vivirse plenamente. En esta diversidad de tareas, el servicio se volvió escuela concreta de entrega.


Hubo también momentos profundamente significativos. Los chicos participaron de encuentros por etapas y de los desiertos, espacios de oración personal que invitan al silencio y al diálogo interior con Dios. 

Se realizó una salida a Sierra de los Padres, visitando a las ruinas de la Misión Jesuítica Nuestra Señora del Pilar y la Gruta de los Pañuelos, un lugar cargado de intención, confianza y esperanza



Los fogones marcaron pasos importantes en la vida del Movimiento: el fogón de padrinazgo donde cada chico elige un padrino que lo acompaña a lo largo de su vida dentro del Movimiento; y el fogón de traspaso, donde los jóvenes más grandes —Simón, Guada, Chiara, Giovi y Agus— dejaron una etapa para comenzar otra, incorporándose a la comunidad dirigencial, asumiendo el rol de Jóvenes Asistentes, con nuevas responsabilidades y un compromiso más profundo con la vida comunitaria.

La fe acompañó cada día. El primer Domingo se participó de la misa en el Carmelo de Mar del Plata, junto a las Carmelitas Descalzas, donde se vivió un momento de profunda emoción y oración compartida. En esa celebración, el canto “Toma a Jesús por amigo y sabrás amar” resonó con fuerza en todos los chicos.
Tuvimos la gran bendición de conocer al Padre Maxi, quien celebró varias misas con el grupo y compartió la vida cotidiana del campamento, estando presente también en los juegos —organizando un fútbol mixto— y en los espacios informales.



También nos acompañó un día el Padre Cristian, hermano franciscano, quien profundizó el sentido del lema del campamento desde la vida y el testimonio de San Francisco de Asís, invitando a mirar la propia vida como un espacio donde la paz, la sencillez y el amor pueden hacerse concretos.

El campamento terminó, pero la Escuela de Vida continúa. Lo vivido sigue trabajando en el corazón de cada uno, recordándonos que crecer en comunidad es un camino que se construye día a día, con pequeños gestos, con servicio y con fe compartida.


Lucía Busto

Señor, que lo vivido en este campamento nos enseñe a caminar juntos,
a servir con alegría y a ser instrumentos de tu paz ahí donde nos toque estar.

MIÉRCOLES DE CENIZA, El inicio de un camino hacia dentro


El Miércoles de Ceniza abre un tiempo especial en la vida de la Iglesia. Al recibir la ceniza en nuestra frente, comenzamos el camino de la Cuaresma, como una invitación a detenernos y mirar la vida con más profundidad.

La ceniza es un signo sencillo, pero muy elocuente. Nos recuerda nuestra fragilidad, que no lo somos todo, que necesitamos de Dios y de los demás. Es un llamado a volver, a reordenar el corazón, a elegir de nuevo el camino del Evangelio.

Las palabras que acompañan este gesto nos lo recuerdan con claridad:
“Convertite y creé en el Evangelio” o “Recordá que sos polvo y al polvo volverás”.
Ambas nos invitan a adentrarnos en nosotros mismos de forma introspectiva, ver nuestra humanidad desde los básico, su Espíritu nos hace Vivir, con lo cual este pequeño gesto nos recuerda y nos ayuda aquello por lo que estar agradecidos, así como tambien volver a mirar con esperanza este inicio de camino a la Resurrección.

Al volver a mirar los esencial o lo básico podemos establecer orden de prioridades, o identificar hábitos o costumbres que no son necesarias para nuestro crecimiento en la Fe, y a partir de esta identificación comenzar nuestra Cuaresma, nuestro camino de conversión.

Este inicio además se da, en el marco del Año Jubilar Franciscano, convocado por el Papa León XIV, que nos propone volver la mirada a San Francisco de Asís. Su vida fue un testimonio de sencillez, conversión constante y confianza total en Dios.


Francisco entendió que convertirse no es cambiar de un día para el otro, sino recomenzar una y otra vez, volviendo a lo esencial. La ceniza, en este sentido, dialoga profundamente con el espíritu franciscano: nos invita a vivir más livianos, a soltar lo que no nos deja avanzar, a reconciliarnos, a servir con alegría y a caminar en paz con los demás.

Es un gesto pequeño que abre un camino grande, un trabajo que solo Dios conoce, y que nos invita a ser valientes, como el mismo Francisco, que con creatividad, mirando hacia adentro pudo ser mas el mismo, en Cristo, desafiando y por sobre todo enriqueciendo la diversidad del servicio en la Iglesia.

Que este Miércoles de Ceniza sea para todos nosotros una oportunidad real de empezar de nuevo, con un corazón más simple y disponible, dejándonos transformar y acompañar por el amor y la paciencia de Dios para ser mas nosotros mismos."

Andrea Argañaraz

• ¿Qué “ceniza” necesito dejar caer para volver a lo esencial?

• Al reconocer mi fragilidad y mis límites, ¿cómo experimento la presencia de Dios y la necesidad de los demás en mi camino de fe?

CRISTO CRUCIFICADO: camino de conversión y esperanza

Penitencia, penitencia… Más penitencia? Cuanto es necesario sacrificarse?
Sabemos que la Cuaresma es ante todo un tiempo de reflexión y preparación para la Pascua.
De pequeños nos han enseñado en la catequesis que este tiempo Liturgico esta íntimamente asociado a las privaciones personales y al sacrificio.
Asi como Jesús se adentra por 40 días en el desierto previo a su Pascua, nosotros, como fieles seguidores, intentamos acompañar esa experiencia purificante y purificadora.
Tres palabras guian nuestro caminar como Iglesia: Oración, Ayuno y limosna. Estas prácticas nos aseguran -a priori- que nuestro camino Cuaresmal es lo suficientemente penitencial para que podamos configurarnos con ese Jesús que se dispone a cumplir con la voluntad del Padre.
Es que la obra redentora de Jesus no escatima en sacrificios y por ese motivo pareceria que nosotros, si amamos al Señor, no podemos dejar de sacrificarnos también por El. Acaso el Amor no se paga con mas amor?
Sera entonces que los fieles laicos del siglo XXI para vivir santamente la cuaresma ademas de afrontar todas las vicisitudes por las que nos toca transitar a diario debemos agregar un plus de sufrimiento tambien por Jesus? Acaso nuestro Señor se regocija con nuestro dolor y nos pide mas penitencia?
Claro que no!!
La vida misma se encarga -por sus propios medios- de enseñarnos que el dolor forma parte inescindible de ella.
No se trata de ir durante la curesma buscando dolores por ahí como una especie de masoquismo, sino más bien, de tratar de imitar en nuestras vidas a Jesús, que abrazó el dolor humano con una dimensión salvífica.


La vida misma es un camino de pasajes y penitencias. Nos enfrentamos a diario con desafíos, sufrimientos y pruebas que nos hacen crecer y madurar. Frente a ello Jesús nos invita a cargar pacientemente con nuestra cruz diaria (Lc 9, 23), no para sufrir por sufrir, sino para unirnos a su sacrificio y participar de su obra redentora.

Al asumir nuestras cruces, nos unimos a la pasión de Cristo y encontramos sentido a todos nuestros sufrimientos diarios, que seguramente no son pocos. Por lo tanto, en este tiempo cuaresmal no se trata de buscar más penitencia ni sacrificios, sino de aceptar las dificultades que ya tenemos como oportunidades para seguirlo y amar como él amó.
Entonces, ¿Por qué la penitencia cuaresmal debe vivirse en una dimensión Cristiana?
No por masoquismo, sino por imitación a Jesús, que abrazó y asumió el dolor humano con amor.
- Para unirnos a su sacrificio y poder participar en su obra redentora.
- Para encontrar sentido a nuestros sufrimientos cotidianos y asumir con docilidad nuestras cruces diarias.
Jesús es el centro de nuestra Fe. Y para nosotros, miembros de la comunidad de Santo Cristo, lo es bajo la forma “del crucificado”. Por ello y en virtud a nuestro sentido de pertenencia a la Parroquia, la cruz nos interpela de una manera muy particular. ¿Cómo la miramos?
Podemos "mirar" a Jesús Crucificado con compasión, tristeza o incluso indiferencia. Pero Jesús nos invita más que a mirarlo en la Cruz a "contemplar" su entrega redentora, a sumergirnos en el misterio de su amor y sacrificio.
Contemplar la cruz no es solo ver a Jesús sufriente, sino intentar descubrir el amor que lo llevó a entregar su vida por nosotros. Es dejar que su entrega nos transforme, nos haga amar como él amó y nos impulse a cargar con nuestras cruces diarias con sentido salvífico.
Sabemos que no estamos solos en este arduo camino de purificación personal. Jesús está con nosotros, invitándonos a seguirlo y a cargar Junto a el nuestra cruz.
¡Este es el camino de conversión y salvación al que somos invitados a transitar en esta cuaresma!
Señor Jesús, en esta Cuaresma ayúdanos a dejar de "mirarte" en la cruz para poder "contemplarte" como comunidad crucificado y Triunfante.

Diego Bagnato

• Cuando miro a Jesús Crucificado, ¿me quedo en la tristeza, la costumbre o la indiferencia, o me dejo llevar a una contemplación que transforme mi manera de amar y de entregarme?

• Como miembro de la comunidad del Santo Cristo, ¿de qué manera concreta estoy llamado a cargar la cruz con otros, acompañar, servir y amar como Él amó en esta Cuaresma?


CALENDARIO DEL MES

ACTIVIDADES PARROQUIALES

• Catequesis niños (Viernes y Sábados)

• Catequesis adultos (Viernes)

• Seminario Catequístico (Sábados)

• Movimiento Juvenil (Sábados)

• Feria Solidaria (2do Sábado del mes) 

• Te de los abuelos (2do Sábado del mes)

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