8° Edición - MAYO 2026

 



8° Edición - MAYO 2026

CAMINANDO HACIA NUESTROS 90 AÑOS

RESONANCIAS DE LA PASCUA JOVEN

Cada año, los jóvenes de la parroquia celebramos la gran fiesta de la Pascua de una manera muy especial: La Pascua Joven.
Desde el Jueves hasta el Sábado de semana santa convivimos y vivimos una serie de experiencias juntos, atravesadas por el lema “Quédate con Nosotros”
Estas palabras fueron pronunciadas por los discípulos de Emaús momentos antes de la alegría inmensa de reencontrarse con el Señor resucitado, y para nosotros, simbolizaron ese caminar con Jesús al que fuimos llamados esta Pascua.

Para acercar a los jóvenes a los hechos del triduo pascual, hicimos unas actuaciones de cada momento importante: La última cena, el arresto de Jesús, su crucifixión y el tan esperado momento de la resurrección y el reencuentro con sus amigos. Buscamos lograr conexión e impacto entre los chicos y aquellos momentos.

La Pascua Joven es mucho más que una actividad del calendario, es para todos los miembros del Movimiento la oportunidad de vivir una pascua cercana, emotiva, llena de experiencias y en comunidad.

Además, no nos quedamos en nosotros, sino que salimos al encuentro de nuestros hermanos, invitando a chicos a vivir esta experiencia, y que hoy son parte de nuestro Movimiento. También buscamos servir a nuestros hermanos: Este año en particular, recibimos la visita de un Centro de Jubilados, que compartieron un desayuno y un momento de fiesta con nosotros. Este servicio nos ayuda a ver a Jesús en el otro y transmitirle su alegría.


Finalmente, cerramos recordando que Jesús no solo se quedó CON nosotros, sino EN nosotros, y que, como los discípulos de Emaús, lo reconocemos y lo recibimos al partir el pan.

Pascua Joven es la alegría de compartir el amor tan grande de Jesús, es la alegría de saber que Él está vivo y siempre va a estar con nosotros, pero sobre todo, en nosotros.


Luka Gattuso

Recemos por los jóvenes de nuestro barrio, para que encuentren en Dios un camino de esperanza y alegría y para que ilumine y fortalezca sus sueños. 

EL ESPÍRITU SANTO, EL GRAN DESCONOCIDO

“El Espíritu Santo, el gran desconocido” Esta expresión se hizo conocida gracias a San Josemaría Escrivá. Con ella quería señalar que, aunque los cristianos creen en el Espíritu Santo, muchas veces no lo conocen ni se relacionan con Él de manera concreta.

La acción del Espíritu Santo se manifiesta claramente en los Evangelios y alcanza un momento culminante en Pentecostés.


El Espíritu Santo está presente desde el inicio de la vida de Jesús.

- En la Anunciación, María concibe por obra del Espíritu Santo. (Lucas 1,35)

- En la Visitación, Isabel se llena del Espítitu Santo. (Lucas 1,41)

- En el bautismo de Jesús, el Espíritu desciende sobre Él en forma de paloma. (Mateo 3,16)

A lo largo de su vida, Jesús actúa guiado por el Espíritu, predicando, sanando y liberando.

Además, Jesús promete a sus discípulos que enviará al Espíritu Santo, el Paráclito, quien los acompañará, les enseñará y les dará fortaleza. (Juan 14,16)


Esta promesa se cumple en Pentecostés, cuando el Espíritu Santo desciende sobre los apóstoles con signos visibles como viento fuerte y lenguas de fuego. Ellos llenos del Espíritu, comienzan a anunciar el Evangelio con valentía, dando origen a la Iglesia.

El Espíritu Santo sigue actuando hoy, especialmente a través de los sacramentos, ayudándonos a crecer espiritualmente y a vivir según el mensaje de Jesús.

El Espíritu Santo es quien “da vida” a los sacramentos y hace presente la gracia de Dios en ellos.

Dejémonos guiar y transformar por el Espíritu Santo. Si se lo permitimos, Él puede cambiar en nosotros todo aquello que nos aleja de Dios.

Solo Él nos puede santificar, guiarnos hacia el bien y hacernos crecer en amor, fe y esperanza.

Franco De Falco

En este tiempo Pascual, camino a Pentecostés, invoquemos al Espíritu Santo:

• Antes de rezar.

• Al tomar decisiones importantes.

• En momentos de dificultad o confusión.

• Antes de leer la Biblia.

Ven Espíritu Santo, ven Espíritu Santo, ven Espíritu Santo.

8 DE MAYO, VIRGEN DE LUJÁN

Bajo la mirada del Santo Cristo, en este mes de mayo volvemos a encontrarnos con la ternura de su Madre, la Virgen de Luján.

A los pies del Santo Cristo, el Papa Francisco nos dice sobre este momento en el que María “nace” como madre de todos:
“Al pie de la cruz, en la hora suprema de la nueva creación, Cristo nos lleva a María. Nos lleva a ella porque no quiere que caminemos sin una madre” (Evangelii Gaudium, n. 285).

No es un gesto solo afectivo, sino una clave teológica decisiva para comprender su lugar en la salvación. Así como a Pedro le dijo: “sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”, aquí Jesús le encomienda a María la misión de ser madre de todos los creyentes. Al pie de la cruz fuimos engendrados como hijos de la Virgen. Esta misión de la Virgen —ser madre y seguir acompañando desde el cielo— es lo que fue y sigue haciendo.

A nosotros, los argentinos, la Virgen quiso quedarse como la Virgen de Luján. Estamos en su corazón y ella en el nuestro.



Le expresamos nuestro amor y devoción mirando su imagen, tocando su vestidito, peregrinando a su Santuario. Estos gestos los describe bellamente el Documento de Aparecida:
“La mirada del peregrino se deposita sobre una imagen que simboliza la ternura y la cercanía de Dios. El amor se detiene, contempla el misterio, lo disfruta en silencio. También se conmueve, derramando toda la carga de su dolor y de sus sueños… Un breve instante condensa una viva experiencia espiritual” (Documento de Aparecida, n. 259).


El Señor le dio la misión de ser madre de todos, y ella la cumple fielmente. La Virgen de Luján tiene un modo muy propio de actuar como madre: visita a sus hijos. No importa la distancia —geográfica o existencial—: ella llega. Junto con la Virgen de Luján está su fiel esclavo, el Negro Manuel. Su primera visita fue al corazón del Negro Manuel.

La Virgen busca siempre la comunión de los corazones y es principio de unidad. Esta afirmación adquiere una densidad particular cuando se la pone en diálogo con la realidad actual de nuestro país, marcado no solo por divisiones visibles, sino por heridas profundas que atraviesan el tejido social.

En este contexto, una espiritualidad mariana profunda y sincera se nos presenta como un camino posible de sanación. Las peregrinaciones marianas lo expresan de modo elocuente: allí, quizá como en ningún otro ámbito, se hace visible una unidad real del pueblo, donde caminan juntos el rico y el pobre, el instruido y el sencillo, el creyente fervoroso y el que apenas se anima a pedir. Esa experiencia concreta de pueblo reunido en torno a la Virgen María abre una pregunta decisiva para nuestra patria: si allí es posible la unidad, también podemos soñar que es posible fuera de allí, cuando la fe se deja traducir en vínculos reconciliados y en un horizonte compartido.

Oración de Consagración a la Virgen de Luján

Virgen de Luján, Madre del Pueblo Argentino, hoy nos consagramos a tu corazón maternal. Ponemos en tus manos nuestras vidas, sabiendo que serán cuidadas y fortalecidas.

Queremos que nos lleves a Jesús.
Regálanos ser presencia de tu Hijo para otros.
Que hablemos de Él sin nombrarlo y callemos cuando es preciso que el gesto reemplace la palabra.
Que amemos como Jesús amó y hagamos el bien como Él mismo nos enseñó.
Que seamos para todos instrumentos de paz y de unidad.



Esteban Busto

Virgen de Luján, míranos con ese amor único con el que sabes mirar.

Queremos consagrarnos a ti, para poder vivir, desde hoy y para siempre, la vocación hermosa que nos regalas en este Santuario: ser, como el Negro Manuel, de la Virgen nomás.


SAN FELIPE NERI, EL SANTO DE LA ALEGRÍA

San Felipe Neri (1515-1595) fue un sacerdote italiano conocido por su gran sentido del humor, su alegría contagiosa y su amor por los jóvenes. Fundó la Congregación del Oratorio y se destacó por su vida sencilla, su profunda oración y su cercanía con la gente.
Su alegría nacía de una relación íntima con Dios, y su forma de evangelizar rompía moldes: organizaba juegos, cantos y paseos para acercar a los jóvenes a la fe.
Se dice que su corazón se dilató físicamente por el amor de Dios durante una experiencia mística, y los médicos encontraron sus costillas arqueadas después de su muerte.
Solía hacer actos humildes y con humor para combatir la vanidad, como afeitarse solo media barba o salir con la sotana al revés.
Patrono de la alegría, los educadores, las universidades y humoristas, y también es considerado el "Apóstol de Roma"
Festividad: 26 de Mayo

Hoy recordamos a San Felipe Neri, "el alegre"
Nos enseñó que la santidad y la alegría van de la mano. Quien desea ser santo debe ser feliz y tener un corazón humilde.


De la íntima relación que tengamos con Dios nacerá, sin dudas, la alegría de sabernos hijos del Padre.

¡No perdamos la esperanza ni la alegría de ser bautizados y redimidos!
Sigamos con un corazón entusiasta y alegre por haber sido salvados por Jesús en su Pascua.

Te propongo que hoy, a ejemplo de San Felipe, hagas algún gesto con profunda humildad y gran alegría.
Comencemos nuestra semana con gozo y mucho amor: esto solo viene de Dios.

Lautaro Bruno - Cebando Santos Momentos

¡Seamos propagadores del Evangelio, de manera sencilla y alegre!

San Felipe Neri, ruega por nosotros.
¡La alegría es misionera!

CAMINO A LOS 90 AÑOS

NUESTRA HISTORIA EN TESTIMONIOS

Se acercan los noventa años y tenemos la gracia de contar con testigos de la colocación de la piedra fundamental, y de la procesión que trajo desde la parroquia hermana de Niño Jesús la imagen de Santo Cristo que preside nuestro templo. Queremos en estas breves líneas, plasmar la memoria de esos días que guardan dos abuelas de nuestro barrio que gentilmente han charlado con nosotros y nos compartieron su valiosísimo recuerdo.

María Laiacona y María De Luca de Carpinetti son dos mujeres que han vivido toda su vida en el barrio, que han compartido durante más de sesenta años con sus esposos que hoy partieron ya hacia la eterna morada, pero que recuerdan con profundísimo amor cuando hacen referencia a sus historias personales. 

Ellas coinciden en el comienzo de sus relatos, haciendo referencia a que en ese tiempo el barrio era muy distinto a como podemos verlo hoy; prácticamente desierto. “Era todo tierra” y “cada tanto se encontraba alguna casa” son las frases exactas, que grafican fuertemente de qué se trataba Villa Lugano por aquellos días. Las abuelas nos cuentan en términos prácticos, que el barrio entero creció alrededor de la Parroquia, y que muy buena parte de la vida social de todas las edades pasaba por sus paredes y bajo la mirada protectora de la Virgen María.

Conocer de primera mano la razón por la cual la parroquia lleva el nombre de Santo Cristo, es una de las cosas más lindas que debemos a la charla con la abuela De Luca. Cuenta que en aquel tiempo, ya iniciada la construcción de la parroquia, venía el cardenal Copello junto con otros sacerdotes a visitar la zona en su tarea de pastor, haciendo el viaje en auto desde la Catedral Metropolitana. Recordemos que el viaje desde plaza de mayo en aquel tiempo era bastante largo, con caminos lejos de considerarse terminados y en autos más lentos y menos confortables de los que tenemos hoy. Tal es así que el Cardenal al bajarse muy cansado luego de la travesía exclamó al aire: “¿Dónde es esto? ¡Santo Cristo!” como pidiéndole a Dios que se explique por haberlo llevado hasta allí; recibió la respuesta de uno de sus compañeros que le contestó “ese es el nombre que debe tener la parroquia; Santo Cristo”.

La misma niña que escuchó el diálogo que dio nombre a nuestra querida parroquia, a sus de diez años en 1932 vio llegar a unos señores que le llamaron mucho la atención. Llena de curiosidad, se apartó del grupo de chicos con quienes estaba y preguntó qué venían a hacer estos señores. Le dijeron que iban a poner la piedra fundamental del templo, y ella sola se quedó mirando el momento en que bajaban con unas sogas muy gruesas una piedra rectangular del tamaño de una mesa a un pozo que ella percibió como profundísimo.

No hay registros fotográficos de ese momento histórico, pero María asegura que de existir, se encontraría a un costado a ella de niña mirando atentamente.
Como si nos faltaran motivos para agradecer a Dios en esta ocasión especial, no sólo podemos contar con una filmación de la procesión que se realizó para traer la Cruz que hoy vemos suspendida en el templo, sino con las palabras de la abuela Laiacona que estuvo ella misma caminando con el resto de los niños del barrio ese día. Ella describe a la procesión desde sus ojos de pequeña como “muchos caminitos de chicos” que peregrinaban hacia el templo parroquial, el mismo que años después iba a ser también un lugar de crianza para sus propios hijos bajo la mirada atenta del Padre Pablo. Siendo una muy valiosa fuente viva de historia, quiso también en la entrevista dedicar un mensaje a toda la comunidad parroquial: “quieran a Jesús, quiéranlo con todos los sentidos; no se pierdan porque no querer a Dios es lo peor de todo”.

Casualmente las primeras palabras que dijeron las abuelas pueden interpretarse a la luz del Evangelio en la parábola del sembrador. Antes de que llegara el Santo Cristo, era todo tierra. Luego de noventa años, esa tierra se ha probado fértil para hacer crecer la fe de todo un barrio. Una vez Dios puso su semilla, está en nuestras manos aprovechar no sólo el suelo que nos ha sido dado, sino también un árbol ya maduro que nos cuenta entre sus frutos y que espera servirse de nosotros para continuar siendo fecundo. Quiera el Señor que continuemos la historia todos los días y que celebremos con verdadero gozo estas fiestas patronales, para que sean a la vez un hermoso recuerdo y la antesala de festejos venideros más profundos y más felices.

Por Diego Bagnato y Sergio Rodriguez

No hay comentarios.:

Publicar un comentario