11° Edición - AGOSTO 2026

 

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11° Edición - AGOSTO 2026

"Santo Cristo nos diste tu amor, ayudanos a llegar a Vos"

ECOS DE LA ESCUELA DE VIDA

Una vez más, los chicos del movimiento vivieron una nueva Escuela de Vida, una experiencia que año tras año reúne a jóvenes, dirigentes y colaboradores para compartir días de encuentro, oración, formación, servicio y amistad.

Bajo el lema “Encontrarnos con Jesús enciende nuestra alegría”, cada actividad fue una invitación a descubrir que la verdadera alegría nace del encuentro con Cristo y se hace visible en la vida compartida. En los juegos, en las celebraciones, en los momentos de reflexión, en la Eucaristía y en los pequeños gestos de cada día, el Señor volvió a hacerse presente, regalándonos una semana llena de aprendizajes y momentos que permanecerán en el corazón.

Como cierre de la última noche, los jóvenes fueron invitados a responder una pregunta que resumía el camino recorrido durante esos días: ¿Cómo encender tu alegría?

Las respuestas comenzaron a llenar un gran afiche y, entre tantas palabras, aparecieron expresiones que reflejan la riqueza de lo vivido:

“Reír juntos.”


“Viviendo en comunidad.”


“Viviendo con Jesús, amigos.”


“Viviendo con Dios siempre presente.”


“Cantar y rezar.”


“Pasar el tiempo con las personas que más quiero y con Dios.”


“Estar con esas personas que te importan. Escuchar al otro.”

Cada respuesta fue distinta, pero todas señalaron el mismo camino: una alegría que nace del encuentro con Jesús y que se alimenta en la comunidad, en el servicio, en la oración y en el amor compartido.

La Escuela de Vida nunca termina el último día del campamento. Continúa en la vida cotidiana, cuando volvemos a casa con el desafío de hacer realidad todo aquello que aprendimos. Continúa cuando elegimos escuchar más, compartir más, rezar más, perdonar más y caminar junto a otros.


MJSC

“Encontrarnos con Jesús enciende nuestra alegría”. Que esta no sea solo la frase de una Escuela de Vida, sino una certeza que nos acompañe cada día de nuestra vida.

PEQUEÑOS PEREGRINOS, GRANDES CORAZONES

Como Iglesia celebramos, cada 15 de agosto, la Solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen María.

Como parte de esta celebración, en catequesis realizamos todos los años la Peregrinación Mariana Infantil, en la que se reúne toda la Arquidiócesis de Buenos Aires.

En los días previos, junto con los catecúmenos, nos reunimos para realizar distintas manualidades con el fin de que ellos también sean parte de esta hermosa experiencia, puedan usar su creatividad y compartir sus intenciones.

El día de la celebración realizamos una pequeña peregrinación, cantando con mucha alegría y transmitiendo amor a nuestra Madre y a todas las personas que nos acompañan y observan. Dejamos que su manto nos una como comunidad y haga de esta celebración una verdadera fiesta.

Compartimos canciones, oraciones, pero sobre todo sonrisas y fe. Además, se realiza un gesto comunitario para ayudar a los más necesitados y cada año se presenta un nuevo lema con el objetivo de fortalecer la esperanza e invitar a vivir la fe. La jornada concluye con la Santa Misa.

Es una experiencia que disfruto, el compartir tiempo con ellos, emociones, escucharlos y aprender juntos todos los días algo nuevo. Pero, sobre todo, me emociona que tengamos algo tan fuerte que nos une: el amor por Dios. Por eso, si tienen la oportunidad de asistir, los invito a hacerlo. Van a volver con el corazón recargado de alegría y lleno de amor. ❤️

Agustina Britos

EL CURA DE ARS, PATRON DEL CLERO QUE CURA LAS ALMAS.

En 1806, el cura de Ecully, M. Balley, abrió una escuela para aspirantes a eclesiásticos, y Juan Bautista María Vianney fue enviado a ella. Aunque era de inteligencia mediana y sus maestros nunca parecen haber dudado de su vocación, sus conocimientos eran extremadamente limitados, limitándose a un poco de aritmética, historia, y geografía, y encontró el aprendizaje, especialmente el estudio del latín, excesivamente difícil. Uno de sus compañeros, Matthias Loras, después primer obispo de Dubuque, le ayudaba en sus lecciones de latín.

Pero ahora se presentó otro obstáculo. El joven Vianney fue llamado a filas, al haber obligado la guerra de España y la urgente necesidad de reclutas a Napoleón a retirar la exención que disfrutaban los estudiantes eclesiásticos en la diócesis de su tío, el Cardenal Fesch. Matthieu Vianney intentó sin éxito procurarse un sustituto, de modo que su hijo se vio obligado a incorporarse. Su regimiento pronto recibió la orden de marchar. La mañana de la partida, Juan Bautista María fue a la iglesia a rezar, y a su vuelta a los cuarteles encontró que sus camaradas se habían ido ya. Se le amenazó con un arresto, pero el capitán del reclutamiento creyó lo que contaba y lo mandó tras las tropas. A la caída de la noche se encontró con un joven que se ofreció a guiarle hasta sus compañeros, pero le condujo a Noes, donde algunos desertores se habían reunido. El alcalde le persuadió de que se quedara allí, bajo nombre supuesto, como maestro. Después de catorce meses, pudo comunicarse con su familia. Su padre se enfadó al saber que era un desertor y le ordenó que se entregara pero la cuestión fue solucionada por su hermano menor que se ofreció a servir en su lugar y fue aceptado.

Juan Bautista María Vianney reanudó entonces sus estudios en Ecully. En 1812 fue enviado al seminario de Verrieres; estaba tan mal en latín que se vio forzado a seguir el curso de filosofía en francés. Suspendió el examen de ingreso al seminario propiamente dicho, pero en un nuevo examen tres meses más tarde aprobó. El 13 de Agosto de 1815 fue ordenado sacerdote por Monseñor Simon, obispo de Grenoble. Sus dificultades en los estudios preparatorios parecen haberse debido a una falta de flexibilidad mental al tratar con la teoría como algo distinto de la práctica - una falta justificada por la insuficiencia de su primera escolarización, la avanzada edad a la que comenzó a estudiar, el hecho de no tener más que una inteligencia mediana, y que estuviera muy adelantado en ciencia espiritual y en la práctica de la virtud mucho antes de que llegara a estudiarla en abstracto. Fue enviado a Ecully como ayudante de M. Balley, quien fue el primero en reconocer y animar su vocación, que le instó a perseverar cuando los obstáculos en su camino le parecían insuperables, que intercedió ante los examinadores cuando suspendió el ingreso en el seminario mayor, y que era su modelo tanto como su preceptor y protector. En 1818, tras la muerte de M. Balley, Vianney fue hecho párroco de Ars, una aldea no muy lejos de Lyon. Fue en el ejercicio de las funciones de párroco en esta remota aldea francesa en las que el "cura de Ars" se hizo conocido en toda Francia y el mundo cristiano. Algunos años después de llegar a Ars, fundó una especie de orfanato para jóvenes desamparadas. Se le llamó "La Providencia" y fue el modelo de instituciones similares establecidas más tarde por toda Francia. El propio Vianney instruía a las niñas de "La Providencia" en el catecismo, y estas enseñanzas catequéticas llegaron a ser tan populares que al final se daban todos los días en la iglesia a grandes multitudes. "La Providencia" fue la obra favorita del "cura de Ars", pero, aunque tuvo éxito, fue cerrada en 1847, porque el santo cura pensaba que no estaba justificado mantenerla frente a la oposición de mucha buena gente. Su cierre fue una pesada prueba para él.



Pero la principal labor del Cura de Ars fue la dirección de almas. No llevaba mucho tiempo en Ars cuando la gente empezó a acudir a él de otras parroquias, luego de lugares distantes, más tarde de todas partes de Francia, y finalmente de otros países. Ya en 1835, su obispo le prohibió asistir a los retiros anuales del clero diocesano porque "las almas le esperaban allí". Durante los últimos diez años de su vida, pasó de dieciséis a dieciocho horas diarias en el confesionario. Su consejo era buscado por obispos, sacerdotes, religiosos, jóvenes y mujeres con dudas sobre su vocación, pecadores, personas con toda clase de dificultades y enfermos. En 1855, el número de peregrinos había alcanzado los veinte mil al año. Las personas más distinguidas visitaban Arscon la finalidad de ver al santo cura y oír su enseñanza cotidiana. El Venerable Padre Colin se ordenó diácono al mismo tiempo, y fue su amigo de toda la vida, mientras que la Madre Marie de la Providence fundaba las hermanas auxiliadoras de las ánimas del purgatorio por su consejo y con su constante aliento. Su dirección se caracterizaba por el sentido común, su notable perspicacia, y conocimiento sobrenatural. A veces adivinaba pecados no revelados en una confesión imperfecta. Sus instrucciones se daban en lenguaje sencillo, lleno de imágenes sacadas de la vida diaria y de escenas campestres, pero que respiraban fe y ese amor de Dios que era su principio vital y que infundía en su audiencia tanto por su modo de comportarse y apariencia como por sus palabras, pues al final, su voz era casi inaudible.

Los milagros registrados por sus biógrafos son de tres clases:

En primer lugar, la obtención de dinero para sus limosnas y alimento para sus huérfanos; en segundo lugar, conocimiento sobrenatural del pasado y del futuro; en tercer lugar, curación de enfermos, especialmente niños.

El mayor milagro de todos fue su vida. Practicó la mortificación desde su primera juventud, y durante cuarenta años su alimentación y su descanso fueron insuficientes, humanamente hablando, para mantener su vida. Y aun así, trabajaba incesantemente, con inagotable humildad, amabilidad, paciencia, y buen humor, hasta que tuvo más de setenta y tres años. Murió el 04 de agosto de 1859 a la edad de 73 años. Sus restos descansan en Ars. En el Santuario a él dedicado, que reúne 500.000 peregrinos por año.

El 3 de octubre de 1874 Juan Bautista María Vianney fue proclamado Venerable por Pío IX y el 8 de enero de 1905, fue inscrito entre los Beatos. El Papa Pío X lo propuso como modelo para el clero parroquial. En 1925, el Papa Pío XI lo canonizó. ,quien en el año 1929 lo proclamó “ Patrón de todos los Párrocos del mundo”.

En 1959, en el centenario de su muerte, San Juan XXIII le dedicó la Enciclica Sacerdotii Nostri Primordia, proponiéndolo como modelo para los sacerdotes.

Benedicto XVI convocó un “Año Sacerdotal” en la Iglesia universal para ayudar el compromiso de renovación interior de todos los sacerdotes y para que su testimonio de fidelidad al Evangelio en el mundo de hoy fura más incisivo y creíble.

Juan Carlos Gauna

En la memoria del Santo Cura de Ars, patrono de los párrocos, damos gracias por el don de nuestros sacerdotes. Que su ejemplo de humildad, oración y entrega nos anime a vivir con un corazón siempre dispuesto a servir a Dios y a los hermanos.

EN BÚSQUEDA DEL MAGIS IGNACIANO

El pasado 31 de julio celebramos a San Ignacio de Loyola, un hombre cuya vida quedó literalmente marcada por una bala de cañón. Iñigo, un joven noble, soñaba con la gloria militar y el honor. Sin embargo, en la batalla de Pamplona en 1521, una herida destrozó su pierna y, con ella, todos sus planes de grandeza mundana.

Durante su larga y dolorosa recuperación, se dedicó a leer sobre la vida de Cristo y de los santos. Allí encontró algo que lo fascinó: pensar en la gloria del mundo lo emocionaba un rato, pero luego lo dejaba vacío; en cambio, soñar con imitar a los santos le dejaba una paz y una alegría duraderas. 

Ignacio comprendió que Dios no habita solo en los templos, sino que está activo y trabajando en nuestra familia, en nuestras amistades, en nuestro trabajo y en nuestras alegrías cotidianas. Asi el soldado fue transformado en peregrino. 

Justo ahi es donde aparece el concepto del magis (que en latín significa "más" o "mayor"). A menudo pensamos que este magis consiste en hacer más cosas, en llenarnos de actividades en la parroquia o buscar un perfeccionismo agotador. Pero Ignacio no buscaba la cantidad, sino la profundidad.

El magis es preguntarnos constantemente: ¿qué es lo que más conduce a la gloria de Dios? ¿Cuál es la opción que más amor aporta a la situación que tengo enfrente? 
Como comunidad parroquial rumbo a los noventa años, buscar el magis significa salir del "siempre se hizo así" o del conformismo. Es una invitación a mirar a nuestro alrededor, a las necesidades concretas de nuestro barrio, y preguntarnos cómo podemos servir mejor, amar más intensamente y ser verdaderos instrumentos de paz.

Para no perder ese rumbo, hay una pregunta que nos puede ayudar: ¿Cuales son los lugares de mas dolor? En nuestras instituciones, en las escuelas, en las familias, y en la realidad de cada comunidad... allí es exactamente donde debemos estar. No hay que tener miedo a profundizar en ese dolor, porque es alli donde se hace mas presente ese magis.

El camino de San Ignacio nos recuerda que no hace falta ser perfectos ni tener la vida resuelta para que Dios haga obras grandes en nosotros; Él toma nuestras heridas y nuestros fracasos para reescribir nuestra historia. Que el testimonio de San Ignacio nos ayude a buscar siempre el magis como comunidad, recordando, como solía decir él, que "el amor se ha de poner más en las obras que en las palabras".


Kevin Moreno

Que San Ignacio nos enseñe a encontrar a Dios en todas las cosas.

CAMINO A LOS 90 AÑOS

LA GRAN FIESTA SE ACERCA

Cada vez falta menos para celebrar los 90 años de nuestra querida Parroquia Santo Cristo.

El próximo 19 de septiembreviviremos nuestras Fiestas Patronales, un momento de acción de gracias por el camino recorrido y una oportunidad para renovar nuestra fe como comunidad.

Los invitamos a participar de esta gran celebración, acompañando la procesión y la Santa Misa, para dar gracias por estos 90 años de historia y pedir al Santo Cristo que siga guiando nuestros pasos.


“Santo Cristo, nos diste tu amor, ayúdanos a llegar a Vos.”

¡Los esperamos para celebrar juntos esta gran fiesta parroquial!

CALENDARIO DEL MES

ACTIVIDADES PARROQUIALES

• Catequesis Niños/as de 9 y 10 años: Viernes de 18:00hs a 20:00hs o Sábados de 10:00hs a 12:00hs

• Catequesis adolescentes de 11 a 17 años: Sábados de 15:00hs a 20:00hs

• Catequesis adultos mayores de 18 años: Viernes de 18:30hs a 20:00hs.

• Seminario Catequístico (Sábados)

• Feria Solidaria (2do Sábado del mes) 

• Te de los abuelos (2do Sábado del mes)

Que cada actividad sea un espacio donde Dios nos encuentre y nos transforme. La vida parroquial se construye paso a paso... y juntos.

Comunidades MJSC

Av. Cruz 6820, CABA, Argentina

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